11 de septiembre de 2009

Foro por la Vida denuncia falta de garantías para el trabajo de las organizaciones de DDHH


(Caracas, 09.09.09) El Foro por la Vida, Coalición de Organizaciones No Gubernamentales de Venezuela, desea expresar su preocupación por la cadena de acontecimientos acaecidos en las últimas semanas, que vulneran el trabajo que realizan los defensores y defensoras en derechos humanos y lesionan diferentes garantías para su pleno ejercicio, establecidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.


El pasado 27.08.09 José Urbano, presidente de la ONG Prodefendesa del Derecho a la Educación, denunció un intento de homicidio en su contra, cuando se desplazaba en moto, en horas de la noche, por una autopista de la ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui. Según el relato de la víctima fue interceptado por dos personas desconocidas, quienes también transitaban en una moto por dicha arteria vial, y uno de ellos gritó “ese es el tipo, mátalo”, tras lo cual Urbano se lanzó de su vehículo y se escondió en unos matorrales, esquivando así varios disparos. Al fallar en su intento de asesinato, los dos desconocidos huyeron robándose la motocicleta del defensor del derecho a la educación. Hay que recordar que José Luis Urbano sufrió un atentado similar en el año 2007, tras realizar una serie de denuncias acerca de irregularidades presentes en las escuelas del estado Anzoátegui. En esta oportunidad los agresores son presuntos funcionarios policiales de la policía del estado Anzoátegui.


Una semana después, en otro suceso, el presentador del programa “La Hojilla”, trasmitido por el canal del Estado VTV, ciudadano Mario Silva, quien integra la directiva del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), realizó un extenso comentario criminalizando el trabajo tanto del Comité de Familiares de las Víctimas de los sucesos de Febrero y Marzo de 1989 (COFAVIC), como de su directora ejecutiva Liliana Ortega. En su programa correspondiente al 03.09.09, Silva expresó que “COFAVIC pretendía cobrar todas las indemnizaciones, cobrarlas y quedarse con un porcentajes distribuyéndola a cada familiar de víctimas los reales. ¿Es o no es Liliana Ortega? Cobrar, me quedo con una parte y me quedo el resto (…) Le tocaron el bolsillo a COFAVIC, le tocaron el bolsillo a Liliana Ortega, le tocaron el bolsillo a todos estos señores y pam! (…) están tratando de involucrar al gobierno revolucionario del presidente Hugo Chávez, un juicio a nivel internacional no solamente en la Corte Interamericana de Derechos Humanos sino en La Haya, para tratar de hacer lo mismo que le hicieron a Noriega en Panamá, juzgado por delitos de lesa humanidad”.


En un tercer hecho, dos funcionarios venezolanos sugirieron la ilegitimidad del actual sistema internacional de protección a los derechos humanos. Por un lado la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Luisa Estella Morales, difundió en una nota de prensa institucional el pasado 01.09.09, la necesidad de crear un Tribunal Regional en derechos humanos, pues “Venezuela viene planteando, incluso en las decisiones de la Sala Constitucional, la falta de vigencia y sobre todo de legitimidad de instituciones como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que no ha sido para nuestro país un garante de la autonomía de nuestros poderes judiciales” . Por otra parte, el propio representante del Estado venezolano ante el Sistema Interamericano , Germán Saltrón, afirmó en una entrevista de prensa (Ciudad CCS, 02.09.09) que dicha instancia “no tiene autoridad alguna en Venezuela por su demostrada parcialización contra el Gobierno venezolano”, tras lo cual ratificó que el Gobierno no autorizará que visiten el país.


Otras dos situaciones completan el contexto. La primera es la visita recibida en su domicilio por Carlos Nieto, de la ONG Una Ventana a la Libertad, por tres funcionarios de la Policía Metropolitana el pasado 19.08.09, en donde le preguntaron “¿Por qué mejor no te callas la boca y no te metes en más peos? Deberías dejar de estar sacando esas cosas del Ministro”, con relación a las denuncias realizadas por las irregularidades en los centros penitenciarios del país. La segunda son las informaciones aparecidas en prensa (La Razón, 06.09.09) en donde se afirma que se ha abierto una averiguación contra Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), por su presunta responsabilidad por la situación conflictiva que viven las cárceles venezolanas.


El Foro por la Vida desea expresar su preocupación por el creciente proceso de debilitamiento de las garantías para el trabajo de las organizaciones de derechos humanos en el país y con ello el incremento de los riesgos para los activistas, las continuas descalificaciones y hostigamientos a su trabajo, así como la impunidad respecto a las denuncias de las agresiones físicas contra activistas en el país. En este sentido exige la investigación de las amenazas contra la vida de José Luis Urbano, y que se tomen medidas para garantizar su integridad. Por otra parte, desea rechazar de manera contundente el uso de los medios estatales para desacreditar el trabajo de las organizaciones de derechos humanos del país, una política que vulnera tanto los derechos a la libertad de expresión e información expresados en nuestra carta magna como el de libertad de asociación para realizar labores de contraloría social y constituye un uso inadecuado e ilegal de los recursos públicos.


Por último el Foro por la Vida objeta la política de Estado para desacreditar y debilitar el sistema internacional de protección a los derechos humanos, lo cual desconoce obligaciones internaciones emanadas de los tratados internacionales suscritos por la República Bolivariana de Venezuela. El Foro por la Vida considera que estas iniciativas forman parte de una política deliberada para restringir y acorralar los derechos humanos de todas las personas en el país por ello, se interpela a la Defensoría del Pueblo a pronunciarse y emprender iniciativas para revertir estas situaciones que atentan contra la democracia de justicia social expresada en nuestra Carta Magna.


8 de septiembre de 2009

Cofavic solicita al Ministerio Público independencia en la identificación de los restos de las fosas clandestinas del caso Caracazo


Caracas, 4 de setiembre de 2009.

Representantes de COFAVIC expresaron, en una rueda de prensa, la importancia de que el proceso de exhumación e identificación de los restos de las víctimas del Caracazo, que se encuentran en las fosas de La Peste (Cementerio General del Sur), se haga de acuerdo a las técnicas y procedimientos científicos que se han practicado en otros países con situaciones similares. Un punto clave para esta ONG es que el Equipo Argentino de Antropología Forense retome el trabajo realizado en la fosa clandestina del cementerio de La Peste en el año 90.


“Ya después de 20 años no sé qué restos van a retirar puesto que en el año 90 se retiraron 68 cuerpos y aún quedan 65 por identificar (…) Nosotros no creemos en los antropólogos que están ahora puesto que son muy jóvenes y no pasaron por La Peste en el año 90 y no vamos a aceptar ningún resto que no sea identificado por expertos internacionales“, afirmó Aura Liscano, hermana de José Miguel Liscano, desaparecido el 28 de febrero de 1989.


“Por lo tanto nosotros no sabemos qué restos van a exhumar de La Peste porque nosotros en el año 90 exhumamos los cadáveres que estaban allí y ahora están en los nichos. Lo único que queremos es que se identifiquen los cadáveres”, añadió Hilda Páez, madre de Richard Páez asesinado el 3 de marzo de 1989.


Otro punto importante para Cofavic es el anuncio de la Fiscalía General de la República del traslado de los cuerpos de La Peste a dependencias militares. Con relación a esto, Yris Medina, esposa de Wolfang Quintana asesinado el 2 de marzo dentro de su casa, expresó: “A mi esposo lo asesina un militar (…) Para mí esto es volver al inicio cuando las investigaciones están muy avanzadas”.


En este sentido, Liliana Ortega, directora de la organización, señaló: “Es muy importante que quienes puedan estar señalados como responsables estén totalmente apartados del proceso”. A lo que agregó: “Las víctimas no son enemigos de la justicia, las víctimas lo que quieren es justicia”.


Ortega insistió en que el caso de El Caracazo no termina con el mero pago de las indemnizaciones. “Hay que determinar también por qué no se identificaron los cuerpos exhumados en las fosas clandestinas de La Peste, por qué esos cuerpos luego de ser exhumados en el año 90 no se guardaron de acuerdo al protocolo establecido. Todas estas responsabilidades tienen nombres y apellidos que deben ser identificados. Debe haber justicia y la justicia pasa por responsables y no hay una sola persona condenada luego de veinte años”.

20 de agosto de 2009

FAMILIARES DE VICTIMAS DEL CARACAZO SOLICITAN EXHUMACIÓN AL MINISTERIO PÚBLICO

Los familiares de las víctimas de “El Caracazo” y el Comité de Familiares de las Víctimas de los sucesos de febrero y marzo de 1989 (COFAVIC) reiteraron la necesidad de que expertos internacionales identifiquen plenamente los restos de las personas enterradas en las fosas comunes de La Peste, en el Cementerio del Sur en Caracas, luego de los sucesos de “El Caracazo”.

Los familiares han solicitado en varias oportunidades la participación del Equipo Argentino de Antropología Forense, que estuvo a cargo del peritaje de las fosas clandestinas de La Peste en 1990. Asimismo, los parientes afirman que el método más indicado para la identificación de los restos hallados es la comparación del ADN, según ha sido dispuesto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 29 de agosto de 2002.

Entre las disposiciones de la CIDH, que serán enviadas al Ministerio Público a modo de petición por parte de los familiares de las víctimas, se señala lo siguiente:

“El Estado debe localizar, exhumar, identificar mediante el uso de técnicas e instrumentos idóneos, y entregar a sus familiares, en los términos de los párrafos 121 y 124 a 126 de la presente Sentencia, los restos mortales de las dieciocho víctimas determinadas en esos mismos párrafos;

“Que los costos de las inhumaciones, en el lugar escogido por sus familiares, de los restos mortales de las personas a que se refiere el punto resolutivo anterior, deberán correr a cargo del Estado, en los términos del párrafo 124 de la presente Sentencia”.

Disponible en: http://www.correodelcaroni.com/content/view/134217/107/

30 de julio de 2009

COFAVIC HABLA SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

El Comité de Familiares de las Víctimas de los sucesos de febrero y marzo de 1989 (COFAVIC) realizó un foro en colaboración con representantes de distintas ONG nacionales e internacionales, en el cual se trató la problemática de violencia de género.

Magally Huggins, coordinadora del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres, comentó que se calcula que por cada homicidio de un hombre entre tres y cuatro mujeres del entorno familiar se convierten en víctimas, a causa de los efectos psicológicos, sociales y legales generados por la pérdida, además del agotamiento causado por la búsqueda de la justicia y la lucha contra la impunidad. Se estima que alrededor de un millón de mujeres venezolanas atraviesan esta situación.

La coordinadora denunció el hecho de que en Venezuela no exista un programa público de atención para las familias que se ven afectadas por la violencia, y que la mayoría de ellas quedan desprotegidas.

Liliana Ortega, directora de Cofavic, señaló que estas mujeres no sólo sufren el dolor de la pérdida del ser querido, sino que además se convierten en blanco de hostigamientos y amenazas. Señaló que 70 de cada 100 denunciantes que acuden a organizaciones como Cofavic y Amnistía Internacional son amenazadas, lo que representa una arista de la violencia de género.

Según Vivian Díaz, coordinadora de proyectos de Amnistía Internacional, indicó que en Latinoamérica y el Caribe, un tercio de las mujeres ha sido víctima de violencia sexual, bien sea física o psicológica. En Venezuela solo 1 de cada 9 casos de violencia de género es denunciado, pues no existe una cultura de denuncia al respecto.

El Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres registró 226 asesinatos de mujeres en Venezuela, de las cuales 9 estaban embarazadas, 70 fueron secuestradas y 68 violadas. El 15% de ellas era menor de edad, aunque se presume que la cifra total es mayor.

8 de junio de 2009

Tribunal de Vargas condenó a funcionario de la DISIP por desaparición forzada

El Tribunal Tercero de Juicio del estado Vargas condenó a cumplir 15 años de prisión a un funcionario de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Perevención (DISIP), por la desaparición forzada de Oscar Blanco Romero y Marcos Monasterios, delito previsto en el artículo 180-A del Código Penal. Estos hechos ocurrieron el 21 de diciembre de 1999, durante un operativo desplegado por fuerzas de seguridad del Estado en el sector Valle del Pino, días después del desastre natural conocido como la tragedia de Vargas.


El Tribunal Tercero también consideró que no había suficientes elementos para condenar a otro funcionario retirado de la DISIP, quien para el momento del operativo era el responsable del pelotón que se desplegó en Vargas y por lo cual, el Ministerio Público lo había acusado por encubrimiento del delito de desaparición forzada, previsto también en el artículo 180 del Código Penal.


Durante las 9 audiencias de juicio quedó demostrado a través de evidencias y declaraciones de testigos, entre los cuales se encontraban funcionarios de la DISIP, del Ejército y familiares de las víctimas, que el día 21 de diciembre de 2009 funcionarios del Ejército detuvieron a Oscar Blanco Romero y a Marco Monasterios y que posterior a esto pasaron la custodia de los detenidos a los funcionarios de la DISIP. Desde ese día y hasta la fecha, estas personas han permanecido desaparecidas sin que ningún funcionario de los que participó en el operativo haya informado del paradero de las víctimas.


Las familiares, pero muy especialmente Gisela Romero e Irma Pérez de Monasterio, madres de las víctimas, solicitaron al Tribunal durante la audiencia final que se determine el paradero de sus hijos desaparecidos y se termine con esta zozobra que han vivido durante los últimos diez años.


Alejandra Iriarte de Blanco y Gisela Romero, esposa y madre, respectivamente, de Oscar Blanco Romero, denunciaron la desaparición ante la Fiscalía Superior de Vargas el 24 de enero de 2000. Iriarte de Blanco introdujo con el acompañamiento de las organizaciones COFAVIC, la Red de Apoyo, Provea y Vicaría de Caracas, un habeas corpus ante el tribunal Quinto de Control de Vargas, el cual fue declarado sin lugar.


El 14 de septiembre de 2001, la Fiscalía presentó un escrito de acusación por desaparición forzada, ante los tribunales de Vargas, contra dos funcionarios de la DISIP. Un año después, el juzgado Quinto de Control decretó el sobreseimiento de la causa.


Entre febrero de 2003 y julio de 2006 la Sala Constitucional y la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia conocieron el caso. Finalmente el 26 de enero de 2009 se inició el juicio oral y público durante el cual resultó condenado uno de los funcionarios acusados.


Mientras este juicio se desarrollaba en instancias internas, familiares de las víctimas, con el acompañamiento de COFAVIC, la Vicaría de Caracas y el Centro por la Justicia y el derecho Internacional (Cejil), presentaron el 3 de marzo de 2000, una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunciando la desaparición forzada de Oscar Blanco Romero, Roberto Hernández Paz y José Francisco Rivas.


El 28 de noviembre de 2005, la Corte Interamericana ordenó al Estado venezolano investigar los hechos y sancionar a los responsables; adoptar las medidas necesarias para localizar a los desaparecidos; indemnizar a las víctimas, entre otras medidas de reparación y no repetición de estos hechos.